Los testigos del Yeti

Nunca he entendido de donde se me ocurren todas las tonterías que digo, además de que me meten en no pocos líos. Frases como: "ese no es un hombre feo... es un simio hermoso", "ella sólo toma leche para que no se le descalcifiquen los cuernos", o "no digo que sea tonta... pero para mí es inmune a los zombies", han sido parte de mi vida desde hace muchos años atrás.

Hoy se ha manifestado una vez más mi locura (yo culpo al hambre y al sueño), verán, me comí las galletas de chispitas, así que le avisé por chat a mi pareja:
_ Te comunico que ha pasado por aquí cookie monster.
(Regla número 1: Siempre culpar a alguien más de la desaparición de las galletas)
_ ¿Lo atrapaste?
_ No, no lo pillo. Se está comiendo las galletas de chispitas.
_ Le pondré una trampa.

¿Ven? me incentiva mi locura, no es todo culpa mía. Luego de un rato:
_ Pobrecito, mira que querer matarlo. Igual y es pariente del ojon verde ese (Wazowski) o a la novia de pelos de serpiente, o al "gatito", su amigo. Además, ¿de dónde sacaríamos ataudes para monstruos?  todos tienen diferente forma y habrá que hacerlos a medida.
_ Loca
(¿En verdad? ¿recién se da cuenta?)
_ Ya me imagino el funeral de todos ¿serán de los católicos aterradores romanos o de los asustadores del último día? ¿tal vez son testigos del Yeti?

En fin, luego de esta conversación, lo único que tengo claro es que me hace falta la medicación.

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