Multiplicarse, teletransportarse, alargar el tiempo...

Ignoro como serán los demás, sólo sé que eso de "querer multiplicarme" es un deseo frecuente, no alcanzo a hacer todo lo que quiero, sacrificando por tanto una cosa por otra, haciendo malabares entre trabajo y familia, preguntándome si podré reunirme con mis primas el sábado, si tendré que ir a los cursos de mi hija o si tal vez me pidan un formulario urgente que me tendrá ocupada el fin de semana. Entonces es cuando deseo multiplicarme, dos arpías al menos, una que trabaje, otra que ayude con las tareas... ¿y si hay tres? aún mejor, ya se me olvida la cara de mis amigos.

El deseo de teletransporte también es común, amistades en España, México, Perú, Venezuela, Uruguay, Italia, etc. Me hacen quererlo a menudo. Quisiera estar con ellos tantas veces, ir donde aquella andaluza y darle un abrazo de oso mientras le digo que no sea saco de pelotas; transportarme luego a Zaragoza y ver con mis ojos a la ternura personificada; pasear por Badalona viendo como un renacuajo si puede ser príncipe; en un pestañeo llegar a Italia y aprovechar las lecciones de cierto profesor; cruzar el charco y hablar con una doc poco convencional mientras rajamos de un "horrosposo"; luego ir donde cierta depravada que consigue de seguido mejorar mi genio, ir a ver si aquella "temible mujer" es tan imponente como recuerdo; ir a Venezuela y prestar mi hombro de soporte; pasar a Perú para encontrarme con mi espejo... si, en verdad quisiera teletransportarme.

Por último, alargar el tiempo, para que cada día me alcance para todo lo que quiero, para hacer tareas, trabajar, salir, pasar tiempo con mi hija, leer (extraño leer al ritmo de antes), ¡vamos! ¿por qué no pueden ser los días de 27 horas por lo menos?

Hoy, quiero todas esas cosas, ser dos yo para dejar una aquí y la otra enviarla a Coquimbo, teletransportarme para llegar rápido, que el día sea más largo o que se detenga el tiempo para hacer todo lo que debo allá... pero he de conformarme con plazos, inconvenientes, llamadas, sintiendo que mientras tengo el corazón dividido.

Y hoy...

... Mi abuelo habría estado de cumpleaños. Hay días en que se me hace raro pensar que haya pasado tanto tiempo desde su muerte, todavía espero encontrármelo en el comedor cantando como siempre, verlo en el patio bobinando motores, llegar a casa con flores para que mi abuela no lo regañara por llegar tan tarde (o tan bebido).

Me acordaba de él hoy, al ver a algunos de sus amigos, ancianos que todas las tardes se sientan en el mismo banco de la plaza a conversar, a veces a jugar ajedrez. Me acordaba de las veces que lo vi en ese mismo lugar, rompiendo a reír en sonoras carcajadas de las cosas que conversaban.

Recordé de igual manera la forma en que hacia asados, mientras que todos los nietos nos pasábamos como quien no quiere la cosa, para ver si teníamos la suerte de ser los "catadores oficiales", je, al final todos teníamos dicho privilegio.

Cuando tenía 4 o 5 años, él abrió la televisión, para demostrarme que no había ningún hombrecito dentro de ella, jejejeje, era curiosa y él incentivaba esa parte de mi, siempre con paciencia, mostrándome todo lo que quería, respondiendo mis dudas, creando muchas nuevas.

En fin, feliz cumpleaños abuelo, estés donde estés.

Bajo el agua

El fin de semana fue largo, y gran parte de Chile lo pasó bajo el agua ¡qué manera de llover! bueno, tuve mi "odisea" particular la noche del sábado, cuando se me ocurrió salir al cajero por... razones que no diré.

Para empezar me fui a Gran Avenida en busca de un cajero, llovía que daba gusto, y vi que era imposible atravesar la calle, a menos que aceptaras mojarte hasta las rodillas en el intento. No me importó, total estaba el metro y habían cajeros allí y aun que no estuviera ese, no faltaban a este lado de la calle.

Entro al metro, coloco tarjeta, ingreso contraseña y... "transacción inhabilitada" ¿qué carajo es esto? bueno, quise ir a los otros pero cuando fui a la salida (mismo lugar por donde había ingresado) me encontré con que ya la habían cerrado ¬¬. Así que tuve que salir, atravesar la calle, mojarme hasta las rodillas y dirigirme a otro.

Para no alargar el cuento, diré que en el otro cajero tampoco tuve suerte (se había caído el sistema del banco), que una micro me dio un baño y que terminé en casa echa una sopa, sin el dinero, mientras decía cosas varias acerca del @#$% banco y los micreros.

Además de la lluvia estaba el viento, tan simpático él, que hizo que la canaleta de mi casa saliera volando, para caer sobre mi vecino, quien me la ha venido a entregar mientras aún se frotaba la cabeza (jejeje, ya sé con que más amenazarlo por el ruido "¡¡O te callas o te lanzo la canaleta!!").

En fin, ¡atchiss! mejor iré en busca de pañuelos ¿cómo se me ocurrió salir ese día? Ainss.

Fin de semana

El fin de semana ha sido de altos y bajos. Las cosas buenas tienen relación con mi hija, por algo hoy es el día del niño y, como Charlize me recuerda que este día si puedo tratarla como niña, hemos ido al cine a ver una película. Reconozco que me fue mejor que la vez anterior, en esta oportunidad ni me aburrí ni me quedé dormida (despertando con tortícolis luego), de hecho, debo decir que me reí bastante (la película que vimos fue Kung Fu panda).

Entre compras de libros siguió el fin de semana, incluso encontré en venta (eso si, por Internet) un libro que hace años buscaba, desde julio del 2000 para ser exacta. Claro, ahora hay que ver los gastos de traslado y lo demás, pero ya lo encontré y eso es lo que quería.

Claro, toca un poco de cal por una de arena, me enteré de cosas de mi familia, en el norte, noticias desagradables del todo que me llevan a ponerme gruñona y a pensar para que mierda quise conocerlas si me dan estos problemas… y luego, ya más calmada, cuando la furia inicial se ha ido viene la preocupación, el insomnio, ese deseo de poder multiplicarme o teletransportarme para solucionar todo y sé que no es posible y veo cosas más a mi alcance.

Bueno, me digo, no puedes ir, la empresa por fin empieza a funcionar y no puedes mandarte a cambiar ahora luego de dos años luchando por eso. No puedes solucionar la vida de los demás si no solucionas la propia, no puedes hacer otra cosa sino esperar.

A ver si logro convencerme pronto y ocuparme solo de las cosas buenas que pasan estos días.

Encuentros y recuerdos

Hoy, en el Facebook, me encontré con alguien que hace años no veía: Pamela. Para quienes no sepan quien es ella, es una amiga que conocí en la época del liceo (si, por el jurássico más o menos), una que solía quedarse a mi casa cuando Gloria no estaba, una que... si, extrañaba.

Dado que salía su dirección de msn no me he demorado mucho en agregarla, así que un momento después estaba chateando con ella y recordando los tiempos de "tenemos auto y celular".

Los recuerdos de pronto invadieron mi cabeza, mañanas en que nos escapábamos de clases (historia principalmente) por ir a ver a los actores de la hosteria, de como salíamos del poli en los recreos (y pagábamos con un chocman u otra golosina al auxiliar que custodiaba la puerta), el tiempo de alianzas y lemas. Años en los que nuestros mayores problemas era la siguiente prueba de castellano (que en mis tiempos se llamaba así y no "lenguaje") o el trabajo de contabilidad con esa HORRIBLE vieja que nos hacía clases.

Me reí de pronto sola, pensando en la agenda colectiva, en el único cumpleaños en que lo pasé realmente bien (y que vi un sospechoso grupo de personas correr con bolsas en mano); aquellos días en que la disco era una cosa de cada fin de semana. Mientras que cada día de clases vendrían los comentarios sobre los labios del profe de castellano (jeje), de René, de los pololos (novios) varios, los comentarios sobre Torres o... ¡¡Uta!! ¿a qué hora estudiábamos?

Recordé los problemas también, porque esos no faltaban, problemas que ahora no parecen importantes, que causaron algunas lágrimas y rupturas, otras que provocaban los chicos... y también un "gracias Leslie" seguido de un gancho al estómago (ahora que lo pienso ¡¡Pamela tienes la mano pesada YEGUA!!)

Aunque como le he dicho a ella: me ha gustado crecer. Si, tal vez no todo ha sido color de rosa, eso esta claro, pero ya lo pasé, lo enfrenté, lo superé, lo dejé atrás... y aquí estamos, en tanto que esas cosas, que tanto nos atormentaron... son solo un recuerdo.

Juntas y más juntas

Esta semana me la he pasado de reunión en reunión, viendo el tema de Agrosuper, los requerimientos, la base de datos, las personas que trabajarán conmigo en materia de programación (también la redacción del contrato, que no quiero dramas legales luego o malos entendidos). La verdad que esas reuniones interminables con café de combustible me tienen tensa, quiero que las cosas resulten bien de una vez y dejar de buscar proyecto tras proyecto.

Además, hemos visto la necesidad de diversificarnos, de tener un diseñador, un administrador de base de datos, automatizaciones... en resumen hacer una verdadera arquitectura de software con todo esto.

En fin, terminaré las revisiones de las cláusulas del contrato (me toca redactar mucha letra chica) y seguiré bebiendo café (mi combustible habitual) mientras diseño algo más de base de datos.

P.D.: Duerman por mí por favor.

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