Temblor

Eran las 3 y 20 de la tarde cuando, estando chateando, se pone a temblar en Santiago (y según supe después en varias ciudades más). Mi hija, asustada (el temblor duró mucho rato y fue más fuerte de lo que estamos acostumbrados) viene hacia donde estoy y yo ¿qué hago? claro, como a mi siempre se me tiene que ocurrir algo le digo "¿ a que te gano haciendo equilibrio en un pie?" Ahora imaginense la escena, todas las cosas moviéndose de un lado para otro y ahi nosotras paradas en un pie dispuestas a no perder la competencia.

Al final todo a pasado y no fue más que un susto. Y mi hija quiere que haya otro pronto para tener la revancha. (¡Niños! ¿quién los entiende?)

Un nuevo programa


Hoy me ha tocado disfrazarme de persona para ir a otra reunión de trabajo, entre eso, lo poco que me gusta arreglarme y lo laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargos que son los monólogos de mi cliente se me hizo la tarde interminable.

¿De qué se trata el trabajo? quieren que arregle un programa hecho por su informático de planta, que él tiene otras prioridades, blablabla. Después de ¡3 horas! (¿cómo pueden demorarse tanto en decir eso?) he llegado a mi casa (con los pies destrozados por cierto). Mi abuela, que se supone que pasaría a buscar a mi hija llega sola, pues me pongo los zapatos torturadores de nuevo y parto en su busca, luego de ir y venir del colegio lo único que quiero es ir a la cama y dormir (o hibernar), pero no, me han enviado el programa y quieren saber cuanto me demoraré en arreglarlo. Bien, me resigno, veo el programa y ¿qué me encuentro?

UN PROGRAMA QUE HACE NADA, es que ni la hora da. Me dicen que lo arregle, ¡pero si lo tengo que hacer de nuevo!

Ah no, ahora si que no, no me pondré a hacer programas partiendo de cero, me niego, no lo acepto... tendría que estar como el de la imagen para entender algo de lo que quiso hacer este... tipo que se dice programador. ¡No lo haré!
...
(Empiezo el lunes)

Leso, lesa, lesera

(Con cariño para un par de platos, XD)

Si te dicen esta palabra, créeme no es un halago, alguien leso o lesa es quien no tiene mucha inteligencia, que es tonto, un necio, de pocos alcances, un... ocúpese la palabra de la entrada anterior como adjetivo.

Lesera por su parte, es otra forma de decir tontera o... como dirían los che: una pavada.

En cambio, andar con la lesera (o andar con la tontera) es estar de mal humor o con una idea fija (¿ahora si entendieron los platos?)

Ejemplos:

  • Ya estás diciendo puras leseras
  • No seas lesa, no pienses más en eso
  • Será leso, ¿cómo no pudo aprobar esa asignatura?
  • Huy, huyan, le dió la lesera (cualquier similitud entre este ejemplo y la vida real NO es coincidencia)

También a los lesos se les llama: mensos, pero OJO no se ocupa "mensera" (que raro suena) como sinónimo de lesera.

Huevón

Aviso: Esto lo hago únicamente con el objetivo de explicarles una palabra más.

En un origen, la palabra huevón (weón, hueón) significaba "quien tiene testículos grandes" (literalmente), con el tiempo, su uso ha cambiado teniendo múltiples significados según el tono que se ocupa.

Uno de sus usos, como adjetivo, indica a las personas tontas, imbéciles o lentas.
Ejemplos:
  • ¡Es un huevón, nunca hace nada bien!
  • ¿Cómo tan huevón? has reprobado todo

También, en ámbitos muy familiares, se puede utilizar como "amigo, como un vocativo. Y en otros simplemente para referirnos a un tipo cualquiera.
Ejemplos:
  • ¿Cómo estaí huevón?
  • Me lo contó un huevón que vi por allí.
Por último, la palabra huevón se ocupa para referirnos a alguien infame, para insultar.
Ejemplo:
  • Fíjate en el semáforo, ¡huevón!
Una frase que puede sernos muy gráfica para explicar las formas en que se utiliza huevón es: Ese es huevón, huevón poh, huevón… En esa frase, el primer huevón está utilizado como adjetivo. El segundo, después de la coma, actúa como adverbio, es decir, que es muy huevón, actúa como aumentativo. El tercero es un vocativo. En ningún caso ahí es una ofensa, porque también se puede tratar así a un amigo de confianza.

Debo decir, que muchos chilenos tienen la palabra tan pegada que no la ocupan con ánimo ofensivo, sino que la utilizan como una muletilla (bastante vulgar por cierto).

Juana

Mijita, hay alguien en la puerta, vaya a ver. Hay un par de hombres... ¿no los oyes?... hablan con el Toño... ¿Dónde está Rufino*? ¿por qué no viene a acostarse?... no me deje sola mijita, esos hombres no me gustan nada, no me deje sola...

¿En que mundo te perdiste abuela? ¿en cual época vagas? no sé en donde ha quedado tu memoria, y esa mujer fuerte que solía espantar los monstruos de mis pesadillas, pero sea, no importa, espantaré los tuyos, ahora que veo que hemos cambiado papeles y eres la niña.

Como decías tú, al defenderme de la falta de paciencia de mis padres: "no importa si no los ven, para ella ¡son reales!" Asi que, vale, cuéntame que hace Toño, dime a quienes ves ahora y como ayudarte. No importa que no pueda dormir, no te dejaré sola, miraré una y mil veces las puertas asegurándome de que estén cerradas, me quedaré a tu lado. Ahora me toca a mi cuidarte.

* Rufino, su esposo, murió hace más de 4 años.

Cosas

Este blog cuenta con una versión para móviles (es que estaba muy aburrida)
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